Cuando te arrodillaste aquel 29 de diciembre de 2024, mi corazón dejó de latir por separado para unirse al tuyo y latir como uno solo. Amo imaginar todo lo que la vida nos deparará, porque sé que juntos todo es posible gracias a tu apoyo incondicional, tu forma tan mágica de ser, siempre llenarme de sonrisas y al cuidado que me das, haciéndome siempre tu prioridad. Eres el hombre de mis sueños y la respuesta a mis oraciones a Dios. Te amo con todo mi corazón, mi rey hermoso.
El día que tuvimos nuestra primera cita y “sin querer” rozaban nuestras manos, empezó este amor loco que siento por ti. Pero no sólo me enamore de tu belleza y tu inteligencia…. fue más de tu corazón puro y bueno. Me sentí atraído por tu bondad y tus ganas de ayudar a otros desinteresadamente. Soy bendecido de encontrar a alguien que en este mundo tumultuoso aún puede amar incondicionalmente, y esa eres tú mi reina. Gracias por hacerme feliz y ser mi compañera de vida. Te amo locamente.